Una convención
nacional que
ha conseguido movilizar
a 4 000 delegados se
ha montado en 15 días con un coste de 600 000 euros para presentar
un “movimiento” cocinado desde las elites del partido del ANC
agraviadas por la lucha interna que sufre el partido entre los pro
Zuma y los pro Mbeki. Las
negras nubes formadas en los cristalinos cielos del pasado verano sudafricano,
en el mes de diciembre del 2007, han ido descargando tormentas de verano
en los campos del partido de Mandela, señales celestiales que nos
anunciaban la formación de una gran tempestad.
Desde el triunfo electoral de Jacob
Zuma contra Thabo Mbeki, en las primarias del pasado congreso del partido del
ANC, el partido vanagloriado por su lucha contra el Apartheid y sus emblemático
líderes Mandela, Sisulu, Ndondo …, y no sigo porque la lista
es larga y con nombres impronunciables e inteligibles, ha sucumbido a una lucha
interna sangrienta y sucia. Los bandos están en posición de ataque
y los cuchillos en lanzamiento. Las victimas de las purgas que se están
ejecutando en los procesos de elección de los comités ejecutivos
en las nueve provincias, que se suceden tras el congreso quinquenal, apestan,
pero eso no es una novedad en los campos labrados por los partidos políticos.
La víctima mayor entre todas las habidas, y las que habrán, es
el mismo “ex” Presidente del país, Thabo Mbeki, guillotinado
por el nuevo consejo de generales del ANC comandados por Zuma. La abrupta maniobra
militar, a solo siete meses de la celebración de las elecciones presidenciales
del país en las que Mbeki iba a pasar a la reserva, ha conllevado efectos
secundarios que han cogido por sorpresa a aquellos que han osado subestimar
al enemigo.
Todo empezó seis meses atrás, durante un
tórrido
verano en las secas tierras de Polokwane al noreste de Sudáfrica. El
60% de los 4 000 delegados de las bases del ANC votaron a favor del candidato
presidencial Jacob Zuma. En el histórico congreso quinquenal, aperitivo
que acompaña al plato fuerte de las elecciones presidenciales del país,
Zuma se presentó como la esperanza negra de los desposeídos,
de todos aquellos que no se han beneficiado de las políticas aplicadas
por el gobierno de Mbeki para desarrollar una prospera clase media negra, los
habitantes de los township (barriadas de población negra) y de las zonas rurales
abandonadas sin servicios básicos,
escuelas, o hospitales cercanos y públicos, encontraron en su discurso
la esperanza perdida en los últimos 14 años. Los desposeídos
fueron abducidos con las notas musicales tocadas por el flautista de Zumalín,
su salvador, el poseedor de la llave para abrir la puerta de la prosperidad. El
partido comunista y la confederación de sindicatos (cosatu), que van
de la mano del ANC, asentían las palabras del nuevo líder. Al
rey depuesto le acusan de trabajar sólo para los ricos "negros", de
imponer una política monetaria restrictiva para los más desfavorecidos,
preocupado sólo en el crecimiento del PIB y no en la extensión
del gasto público. Control inflacionista, control presupuestario y
crecimiento económico, ¿le suenan de algo?.. La cosa sinónimo
de prosperidad y seguridad indiscutida en nuestros gobiernos europeos socialistas
no son presupuestos socialistas válidos en el sur de África.
El neoliberal Mbeki fue expulsado del olimpo de los dioses y hoy el demagogo
Zuma reina en compañía
de los mismos, comunistas y sindicalistas, que han apoyando legislativamente,
sin signos de autocrítica, las políticas del anterior ejecutivo.
Un zulú está en el poder tras dos consecutivos Xhosa, Mandela
y Mbeki, etnias enfrentadas ancestralmente. Los zulús son conocidos
y admirados guerreros con tradiciones que mantienen a pesar de vivir bajo un
sistema democrático que defiende la carta de derechos del hombre. El
nuevo líder es un fiel reflejo de su pasado ancestral. Siete son las
mujeres de su harén, absuelto de un juicio por violación sexual,
en el banquillo de espera por corrupción,
por malversación y por blanqueo de dinero son desdeñables detalles
de su currículum,
pero todo se perdona o se olvida a cambio de las promesas futuras de un visionario
que dice va a acabar con la desigualdad socioeconómica de uno de los
países más desiguales en el mundo, así de un plumazo,
como de un plumazo se arrinconan los pasados de la vergüenza.
Pero hay unos cuantos que no quieren olvidar, que no confían en la
música del flautista y que tienen los medios financieros para dañar.
Aquellos que se han beneficiado de las políticas de Mbeki para el enriquecimiento
de una clase media negra no quieren a Zuma. “Terror” Lekota,
ex ministro de defensa, y Shilowa, ex gobernador de la provincia de Gauteng,
son las caras de este nuevo “movimiento”, arrinconados en el nuevo
ANC se han puesto manos a la obra para demoler a su antigua familia.
En dos semanas han montado una convención nacional que ha conseguido
movilizar el mismo número de delegados que en Polokwane. Más
de 4 000 personas se han congregado en un centro de convenciones de lujo en
Johannesburgo. Hermosas mujeres con exclusivos vestidos, jóvenes emprendedores,
universitarios, empresarios, intelectuales de las universidades más
importantes, estrellas de la tele y el cine, líderes de la oposición
han concentrado la atención de la inmensa mayoría de afiliados
o votantes del ANC convocados para decir !basta ya¡.
!Basta ya¡ gritan a los nuevos reyes. Los viejos reyes se han levantado en armas.
Oportunistas en la oposición, heridos mortales de purgas internas
de partido, intelectuales cansados de la arrogancia del poder, jóvenes
sin futuro, empresarios con los dientes afilados para hincar tajada en el
nuevo pastel, han encontrado el valor y el momento, a siete meses de las
elecciones presidenciales, para hacer frente al ANC que ha representado al
70% del electorado del país. No están
solos, Desmond Tutu ya anunció públicamente
que no iba a votar al nuevo ANC de Zuma, y la puesta en escena del lanzamiento
de este nuevo partido ha sido todo un éxito
de convocatoria mediática. Nuevos tiempos se avecinan en el campo
de batalla política
sudafricana, hasta la fecha aplastados por la maquinaria del ANC, una maquinaria
que empieza a desquebrajarse internament. Pero quiénes son
estos nuevos aladines de la política
sudafricana, son viejos conocidos, pasadas estrellas en el cielo de los
gobiernos de Mbeki que disfrutan de fabulosas rentas, que estuvieron presentes
durante la oscura adquisición de contratos armamentísticos
a finales de los años 90, momento en que algunos se convirtieron
de la noche a la mañana en exitosos hombres de negocios y por los
cuales algunos están inmersos en procesos judiciales por cobros
de sobornos, como es el caso de Jacob Zuma. Ahh sí Zuma, el
gobierno impuesto por el consejo de generales del nuevo comandante
ha mantenido al mismo ministro económico estrella
de los gobiernos Mbeki y ha garantizado en tierras norteamericanas que la
política
económica no será cambiada o reformada,
afirmando tajantemente que los comunistas y sindicalistas no influyen ni
influirán en las políticas
económicas y financieras del ANC… suena a, a qué suena.
Aquellos que no han entrado en la habitación de la prosperidad en
Sudáfrica
tendrán que seguir esperando. 25/11/2008 por Ainara
Mancebo