A pesar de que la seguridad alimentaria y la estabilidad democrática han interrumpido violentamente los corrillos de debates, las estrellas del firmamento africano han impuesto su afro optimismo. África es la tierra de las oportunidades, señores inversores, África les recibe con alegría. Japón, China e India han seguido los cantos de las sirenas, Europa hace oídos sordos.
El viento de pesimismo que ha azotado la cumbre de la ONU en Roma no ha sacudido los debates y conferencias en el sur del hemisferio. África es optimista ante el futuro próximo y lejano, “invertir en el continente es un valor seguro cuando partes de un nivel raso desde donde sólo hay un camino a seguir hacia arriba”, aventuraba Aliko Dangote, uno de los empresarios nigerianos más pudientes gracias a los petrodólares en su país. “Señores es hora de invertir en África, luego será demasiado tarde”, advertía el Presidente de Malawi, Bingu Wa Mutharika. El afro optimismo ha estado simbolizado en el foro, con la presencia del recién estrenado primer ministro de Kenia, Ralia Amolo Odinga, la crisis étnica con miles de muertos, tras la celebración de las elecciones presidenciales cuyos resultados fueron rechazados por la oposición, el país ha vuelto a la normalidad gracias a la creación de un gobierno de unidad nacional. La superación de la crisis se hizo a la africana, sin la necesidad de la intervención de ningún estado y organización exterior al continente. “Estamos en el buen camino en la consecución de paz, estabilidad y democracia”, preconizaba el Presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki.
La tierra de oportunidades está en el horizonte, pero falta partenariados que ayuden a hacer el camino. Los desafíos sobre la mesa en anteriores ediciones del foro económico en el continente siguen perennes en cada uno de los 53 países africanos. La precariedad en infraestructuras, tanto nacionales como intracontinentales, es un lastre para atraer inversión extranjera, la falta de mano cualificada, exportada fuera del continente, ha dejado África habitada por humanos con carencias materiales básicas y con las almas desoladas por la lejanía de tiempos mejores. Las economías y el comercio africano sigue centrado en la extracción y explotación de materias primas, principalmente por multinacionales financiadoras del Foro Económico. El afro optimismo por los tiempos mejores en el horizonte si es compartida por aquellos que llegan desde oriente. Japón siguiendo la ruta marcada por su vecina China ha aterrizado en África con buenas intenciones y pragmatismo asiático. Una nueva plataforma ha sido lanzada por el gobierno japonés para apoyar los acuerdos comerciales entre gobiernos africanos y empresas privadas japoneses. La credibilidad de la nueva lanzadera de cooperación al desarrollo a la japonesa está en la persona encargada de dirigir tal menester, Sadako Ogata, la octogenaria antigua alta representante para los refugiados de la ONU. Su presencia ha sido muy buen orquestada por los organizadores del evento quienes no han desaprovechado ninguna puesta en escena en la que la señora Ogata no estuviera presente. Japón ha entrado a jugar en el campo hasta ahora dominado por China e India. Pero dónde está Europa. Ningún representante de la Unión Europea ha querido participar en esta nueva etapa positiva en busca de partenariados de iguales. La tierra de oportunidades para Europa parece estar más cerca de sus fronteras, aunque no sea tan receptiva a los aires europeos como sí lo es África. Europa juega con Rusia, mientras África juega con oriente.