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Junio
2009-Cape Town. Por
Ainara Mancebo
Caída
en picado de la inversión extranjera, cierre del grifo de
ayuda al desarrollo, bloqueo de líneas de créditos
bancarias, son algunas de los mazazos que ha dado la actual crisis
económica cocinada en el mundo occidental desarrollado a los
países sudafricanos. El Foro Económico Mundial para África
se desinfla.
Países, como Sudáfrica, dependen, todavía hoy, de sus contrapartes comerciales europeas, ante la ausencia de una sólida y fluida red comercial entre países africanos. La cosa pinta mal, y la última celebración del Foro Económico Mundial no ha podido convencer a los presentes de que tiempos de crisis son tiempos de oportunidades.
El co presidente del Foro en África y director de una de las multinacionales patrocinadoras del evento, Graham MacKay, lamentaba la pobre representación de hombres de negocios, como él, en esta edición. Sí, las caras bajas, las caídas de cabeza, han sido escenificadas demasiadas veces en los tres días de sesiones, debates y talleres sobre hacer negocios en África. Sí, los activistas sociales se han dejado ver y oír más en este foro de origen suizo y fundado por las principales multinacionales del mundo. Los Presidentes de estados, primeros ministros han alzado la voz contra la hipocresía mostrada por Europa. Críticas al Tribunal Penal Internacional, con el fiscal general, O Campo, presente, críticas a las falsas promesas del G20, lamentaciones por la solitaria exclusión en la que se encuentran los países africanos en los tiempos que corren. El golpe mortal está por llegar. Un aumento de la tasa de desempleo en lugares donde no existen colchones sociales para amortiguar la caída se traduce en crimen y muerte. La ausencia de líneas de crédito se traduce en no poder comerciar, el cierre de los mercados con las nuevas políticas proteccionistas aplicadas por EEUU y países europeos se traduce en la caída del crecimiento económico. Y todo ello significa que los estados africanos tendrán menos recursos para hacer frente a los desafíos presentes y venideros. Malaria, sida, malnutrición, precariedad educativa, parados, violencia política, etc.., pasarán a ser los campeones en superar sus récords al alza.
Pero si los tiempos de crisis son realmente tiempos de oportunidades, personalidades como Graça Machel, mujer de Nelson Mandela, o Ngozi Okonjo-Iweale, directora del Banco Mundial sabrán aprovechar su momento, como así lo han hecho durante el foro. Dos mujeres han reivindicado el papel de la mujer en el nuevo orden económico que se está construyendo. Solicitando a las mujeres como parte de la solución y exigiendo su participación en la reforma del nuevo mundo que se abre en tiempos de crisis. Son las voces que más alto han hablado y más aplausos han provocado. Pero si su resultado se traducirá en oportunidades estará por ver. Las contrapartes que deberían escucharlas, por ser acreedores del poder de decisión y de acción no estaban en el aforo. Los arquitectos de la nueva estructura económica y financiera en el mundo no han estado presentes en la última edición del Foro en Sudáfrica. A esos a los que se ha increpado, quizás por su ausencia anunciada, siguen mirando hacia otro lugar, muy lejano de África.
Las crisis si son momentos de oportunidades para aquellos que observan desde la barrera. La representación del gobierno chino y de los conglomerados públicos chinos sí han hecho acto de presencia. El director del banco comercial chino demostraba su satisfacción por no haber parado un instante en reunirse con futuros socios comerciales de empresas chinas. Con ganas de invertir en Joint-ventures en África y seguir su camino de explotación de recursos naturales y exportando sus baratos productos manufacturados. No todo es bonito y barato pero sin competidores en la mesa de juego China sí está rentabilizando los tiempos de crisis, sus tiempos de oportunidades.
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