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Junio
2008-Cape Town. Por
Ainara Mancebo
La
plataforma diseñada
por el economista suizo Klaus Schwab sigue atrayendo la participación
de personalidades claves del mundo del capital, de instituciones
internacionales y de gobiernos.
La última convocatoria regional en Sudáfrica ha reunido a un gran número de asistentes que han intercambiado impresiones sobre el futuro cercano del continente africano. Construir capacidades ha sido el título elegido. Inversión en infraestructuras y formación son indispensables para avanzar, coincidían los autoridades del negocio privado y gubernamentales. La sensación transmitida, intencionadamente, es optimismo en el horizonte africano. ¿Cómo?.
Buscamos financiación. “¿Qué debemos hacer para que inviertan su dinero aquí?”, inquiría el Presidente Sudafricano, Thabo Mbeki, a los asistentes, poniendo en evidencia el perfil del aforo, principalmente hombres de negocios, durante una de las mesas de debate. El desarrollo de los mercados domésticos para generar un crecimiento sostenido que beneficie al mayor número de ciudadanos, y al mismo tiempo haga atractivo la inversión en los países africanos, es indispensable para que el crecimiento de las economías africanas (a una media de 5% anual, muy superior a los países miembros del G8) sea sostenible en el tiempo, y reduzca los actuales índices de pobreza. La fórmula: infraestructuras + formación, necesita financiación.
“Conocemos nuestras debilidades y nuestros desafíos, necesitamos trabajar en partenariado con el sector privado, para diseñar y desarrollar proyectos”, señalaba Mbeki. La falta de formación empresarial necesaria a la hora de diseñar y dirigir proyectos de futuro reconocida por las autoridades africanas, coincidía con algunas de las críticas presentadas por ejecutivos, “no existen empresas locales para realizar partenariados empresariales, es lo que nos hemos encontrado en países como Malí o Nigeria", atestiguaba un directivo de la Electricité de France, "mi compañía implanta negocios para que tras un periodo de 5 años se pueda pasar el testigo a una compañía local, pero nos encontramos que tras ese periodo no existen compañías locales preparadas para continuar el trabajo.”.
Los temores habitualmente denunciados y publicitados por los líderes de los países miembros del G8 han surgido en las discusiones: los altos índices de corrupción, falta de regulaciones, gobiernos democráticos y transparentes, la pandemia del sida, la malaria, , etc.., y una vez más los representantes africanos echaban en cara la maligna generalización siempre en boca occidental. “Para los medios de comunicación occidentakes África es Sudán y Zimbabwe”, denunciaba Mo Ibrahim de la multinacional Celtel International. África no es una pieza monolítica, a pesar de ser la imagen recurrente transmitida en los aforos mediáticos nortemamericanos y europeos, “Cuando hablamos de políticas sociales en África, hablamos de 53 presupuestos nacionales”, remarcaba Tokyo Sexwale, empresario sudafricano, co-presidente del Foro Económico Mundial para África. “África se compone de 53 países de diferentes tamaños, con diferentes problemas y diferentes niveles de desarrollo”, apuntaba Thabo Mbeki.
La presentación oficial de nuevas iniciativas de desarrollo ha dado oxígeno mediático al foro, Kofi Annan presentó su nuevo puesto como presidente de la Revolución Verde para África, tras dejar la silla de Secretario General de la ONU, mientras una representante del gobierno británico anunció el Fondo para los Negocios en África con una partida inicial de 20 millones de dólares para 3 años, todas ellas plataformas de actuación adecuadas a los desafíos del mundo rural africano. Un continente donde el 60 % de su población vive en zonas rurales, así como el 70% de su población bajo el umbral de la pobreza, es fácil ver la relación. La ausencia de políticas agrícolas durante todos estos años ha condenado al sector social más importante de las economías africanas a carencias salvables sólo con proyectos draconianos que necesitan grandes partidas financieras, así como expertos en el diseño, la planificación y la implementación de los proyectos, donde el sector privado tiene mucho que aportar. Llevar el agua a las zonas rurales más devastadas por los efectos adversos del cambio climático está por primera vez en los planes de actuación de gobiernos africanos e instituciones internacionales.
La inversión en el desarrollo de explotaciones agrícolas respetando las tradiciones y cultura alimentaria de las distintas regiones, además de dar acceso a los mercados de los productos agrícolas, son iniciativas esperanzadoras para los que más sufren la exclusión de la globalización. Traducido en el terreno desarrollar mercados locales y regionales en el mismo continente. “Senegal es dependiente de la importación de arroz, que importamos principalmente de la India, bien, el precio del arroz que produce nuestro vecino Malí es superior al indio, no tiene sentido.”, denunciaba el Presidente de Senegal. La devastación física y humana de las zonas rurales es la gran crisis africana. Recuperar las economías agrícolas locales dándoles salida comercial es una de las claves para avanzar en la erradicación de la pobreza en el continente más castigado del mundo, además de aminorar la presión demográfica hacia al norte. Europa sufre las consecuencias de una masiva entrada ilegal de jóvenes procedentes de estas zonas. Crear posibilidades de futuro en las zonas de origen de los flujos migratorios es indispensable para el futuro de Europa. Políticas económicas inclusivas son indispensables para el futuro optimista del horizonte africano.
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KOSOVO: Proclamación
unilateral de la independencia de Kosovo sin ser legitimada por el derecho
internacional.
POLONIA: Aumento
excesivo en las solicitudes de asilo a Polonia en vista de que el país
se uniría a la zona Schengen.
EX-YUGOSLAVIA: Serge
Brammertz como fiscal del Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia, el
jjurista belga ocupará el cargo por 4 años.